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Jueves, 28 Mayo 2015

Galería Fotográfica

Jueves, 28 Mayo 2015
Galería Fotográfica - Busto del Dr. Rafael Ma. Moscoso rodeado  por ejemplares de Palmareal, (Roystoneahispaniolana) y Guanito, (Coccothrinaxargéntea).

Busto del Dr. Rafael Ma. Moscoso rodeado por ejemplares de Palmareal, (Roystoneahispaniolana) y Guanito, (Coccothrinaxargéntea).

El Jardín Botánico Nacional fue bautizado con el nombre del Dr. Rafael Ma. Moscoso, mediante el Decreto 2271, como homenaje póstumo al primer botánico dominicano en escribir un Catálogo de la Flora de la Isla La Española. Este notable discípulo de Hostos, nació en Santo domingo el 17 de febrero de 1874. Naturalista, botánico, educador profesor de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (1945), director del Instituto Botánico de este centro docente superior desde el 15 de abril de 1941 hasta su fallecimiento el 12 de octubre de 1951 en Santo Domingo. Fue el primer dominicano que realizó investigaciones completas sobre la flora nacional. Después de establecerse en Santiago de los Caballeros en 1907, realizó allí gran parte de sus investigaciones. A éstas se suman las realizadas en los alrededores de Santo Domingo y en diferentes regiones del país, como en el Pico Diego de Ocampo, San José de las Matas, Línea Noroeste y en el Morro de Montecristi. Escribió diferentes e interesantes temas sobre historia natural, geografía, zoología. Entre sus obras se destacan “Catálogo Floral Dominicano” (1943), escrita en Latín, “Familias Vegetales representadas en la Flora de Santo Domingo” (Abril de 1897) entre otras. Recibió el título de Doctor Honoris Causa otorgado por la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), en reconocimiento a sus meritorias investigaciones.
Galería Fotográfica - Vista frontal del Jardín de las Mariposas (El Mariposario)

Vista frontal del Jardín de las Mariposas (El Mariposario)

Se trata de un espacio de siete mil metros cuadrados destinado al cuidado y preservación de las distintas especies de mariposas. Aquí, los visitantes pueden apreciar su proceso de transformación e interacción con la naturaleza. Fue inaugurado por el Jardín Botánico Nacional Dr. Rafael María Mocoso y la Fundación Jardín de las Mariposas. Este proyecto es un ejemplo de colaboración para la conservación de la biodiversidad de la República Dominicana y una muestra de cómo se puede fortalecer la conservación de la flora y su interacción con la fauna, en este caso, representada por las mariposas. Con este proyecto, ambas entidades buscan ampliar los trabajos de conservación y educación ambiental, pero sobre todo, contribuir a fortalecer la oferta para el turismo en la ciudad de Santo Domingo. El Mariposario servirá tanto a la comunidad educativa como al público en general. Los visitantes podrán conocer las diferentes especies de mariposas, como las Voladoras del Golfo, las Flamas y las Cebras, entre otras. Igualmente, este proyecto educativo se ha constituido como un valioso aporte de empresas y personas comprometidas con el estudio, manejo y protección de los recursos de la biodiversidad local, para alcanzar un manejo eficaz y sostenible de ambiente en la República Dominicana. También tienen acceso a una galería informativa que explica los procesos de trasformación de las mariposas, información que se complementa de manera interactiva en el laboratorio, en donde se muestra todo este desarrollo. Servirá también para realizar investigaciones en áreas cubiertas por jardines, en las cuales están plantadas las especies que les servían a las mariposas de refugio y aliento. El espacio cuenta también con una tienda de artesanía, publicaciones y otros productos afines. Los visitantes pueden explorar libremente el espacio o bien seguir una visita guiada, que inicia con un paseo a través de un sendero, donde podrán disfrutar de las diversas plantas y flores, así como de las aves que visitan el lugar.
Galería Fotográfica - La Yaguasa y su familia

La Yaguasa y su familia

Conviven en las instalaciones del Jardín Botánico alegrando y divirtiendo a los visitantes que se acercan a las fuentes que han convertido en su hábitat. Se han constituido en una atracción más de las tantas que pueden disfrutar los dominicanos y extranjeros en esta reserva natural. A la Yaguasa de Pico Negro (Dendrocygna arborea) sólo la encontramos en las islas del Caribe y las Bahamas. Su distribución natural en el Caribe comprende desde Cuba hasta las Islas Vírgenes y algunas de las otras islas al norte en las Antillas Menores; posiblemente llegue hasta Antigua y Martinica. También se le ve en las islas de Gran Caimán. Es residente en las Bahamas. Al Estado de Florida llegan algunas extraviadas. Los observadores y estudiosos pueden disfrutar de una gran variedad de especies de aves endémicas de nuestra isla, las cuales se pueden encontrar frecuentemente en las instalaciones del Jardín, institución que puso a circular recientemente una guía que presenta 40 de las más comunes, incluyendo a más de media docena de especies de cigüitas migratorias. La distribución de Dendrocygna arborea no es continua; es fragmentada a ciertos lugares donde predomina el hábitat apropiado. Es un ave sedentaria que se desplaza durante la temporada de seca aparentemente de acuerdo a la abundancia de agua y alimentación. Demuestra preferencia por las zonas próximas a las costas. Se le ve en los manglares, en áreas pantanosas y en las marismas de agua salobre. En su hábitat natural también se incluyen los lagos y lagunas de agua dulce. Se mantiene en parejas y bandadas, usualmente no muy numerosas, estimándosele en decenas de individuos, aunque se ha visto congregada en más de cien. Durante las horas diurnas descansa posada en las ramas de los árboles, en los bancos próximos a los depósitos de agua y entre la vegetación en la tierra. Se anida en las ramas de los árboles; al menos en Cuba con frecuencia utiliza la vegetación verde en la palma real, en huecos en los troncos de los árboles y en el suelo entre la vegetación densa. La nidada usual consiste de seis a diez huevos; se ha visto una pareja con once pichones. Los huevos pesan unos 48 gramos y toman unos treinta días incubar. La alimentación de esta yaguasa es principalmente vegetal: granos y la fruta de la palma real. En algunos lugares se le considera un problema ya que se come el maíz y otras siembras. La Yaguasa de Pico Negro es la de mayor tamaño. Los adultos logran alcanzar una longitud de 58 cm. (poco menos de 23 pulgadas) y un peso de 1.15 Kg. (unas 2.5 libras).
Galería Fotográfica - La Rosa de Bayahíbe, Pereskia quisqueyana Alain.

La Rosa de Bayahíbe, Pereskia quisqueyana Alain.

Flor Nacional de República Dominicana. La Rosa de Bayahíbe (pereskia quisqueyana Alain), pertenece a la familia de las Cactáceas y es uno de los pocos cactus que tienen hojas. Esta planta fue descubierta por el botánico Dr. Alain Liogier en 1977, y la bautizó Pereskia quisqueyana, en honor a Quisqueya, que era el nombre que los taínos le daban a la Isla Española. Es originaria de la República Dominicana, encontrándose exclusivamente en las proximidades del poblado de Bayahíbe, en la región Este del país. La Rosa de Bayahíbe es un arbusto que alcanza hasta 5 metros de altura, con el tronco revestido por numerosos grupos de espinas que brotan de un mismo lugar llamados areolas. Las hojas son elípticas, de color verde brilloso cuando son nuevas. Las flores brotan de la parte terminal de las ramas; son muy vistosas, con pétalos rosados. Sus frutos son globosos, verde-amarillentos al madurar, y contienen numerosas semillas negras. Es una especie dioica, es decir que hay plantas “machos” (con flores estaminadas) y otras “hembras” (conflorespistiladas). Para su reproducción, las flores requieren ser polinizadas por flores machos a través de los insectos. Esta planta crece en las proximidades de la costa a pleno sol, sobre sustrato de roca caliza que no retiene suficiente humedad. La floración se produce, mayormente en los meses de marzo a julio, aunque puede florecer casi todo el año. La Rosa de Bayahíbe, por ser una planta endémica y tener una distribución tan restringida en un área que se encuentra sometida a procesos acelerados de alteración, es una especie que está seriamente amenazada. El Jardín Botánico Nacional, desde 1996 viene trabajando en la reproducción y conservación in-situ de esta planta, dándola a conocer en toda la Región Este y promoviendo su siembra como ornamental en escuelas, parques y áreas verdes de hoteles con la finalidad de que toda la comunidad participe en su conservación. Mediante la Ley 146-11, del año 2011, la Rosa de Bayahíbe o Mata de chele, Pereskia quisqueyana Alain, fue declarada como Flor Nacional de la República Dominicana.