Para celebrar el Día Mundial del Medio Ambiente y los 15 años de la sección ecológica Vida Verde, el periódico Listín Diario y el Jardín Botánico Nacional (JBN) plantaron seis ejemplares de rosa de Bayahíbe (Leuenbergeria quisqueyana) en el jardín del decano de la prensa dominicana.
En la actividad, encabezada por el director del Listín, Miguel Franjul, y el director del JBN, Pedro Suárez, participaron técnicos, ejecutivos y periodistas en representación de ambas instituciones.
Este cactus endémico de República Dominicana, descubierto en 1977 por el botánico francés Alain Liogier, es de mucho interés para la ciencia por tratarse de uno de los pocos cactus con hojas. La especie fue declarada flor nacional de República Dominicana en 2011 (Ley 146-11) y se mantiene en la categoría de peligro crítico.
En el patio del Listín también se levanta un ejemplar de caoba criolla (Swietenia mahagoni), nuestro árbol nacional.
Un compromiso de antaño
Miguel Franjul dijo que, con la siembra de los ejemplares de rosa de Bayahíbe, el Listín ratifica el cuidado que siempre profesa hacia la naturaleza, hacia la protección del medio ambiente y, sobre todo, hacia los símbolos nacionales, como es el caso de esta flor.
“Estamos dedicando una parte de nuestro espacio para poner eso en relieve”, enfatizó. El periodista comentó que, a partir de un ejercicio sistemático basado también en el ejemplo, el Listín siempre ha prestado atención a los problemas ambientales del país, ahora a través de Vida Verde y del programa Plan Lea y en décadas pasadas en suplementos y trabajos especializados.
Franjul recuerda que para 1974, cuando el periódico se mudó a su sede actual en el ensanche de Miraflores, se publicó un suplemento sabatino dirigido por Moisés Pellerano en el que él (Franjul) escribía una columna sobre ecología llamada “Nuestros recursos naturales”.
Apunta que el departamento de recursos naturales de la entonces Secretaría de Agricultura, ecólogos y especialistas cooperaban con los reportajes que se publicaban cada semana. El veterano comunicador agrega que, para diferenciarse del resto del periódico, el suplemento se imprimía en un papel verde claro y que incluso llegó a publicarse “impregnado con olor a madera, a roble, para que el papel oliera a bosque”.
Conservación y legado
Desde su declaración como flor nacional, el JBN mantiene un programa de conservación para motivar la siembra y conservación de la rosa de Bayahíbe, explica la bióloga Elizabeth Séptimo, encargada del Herbario Nacional.
Séptimo comparte que solo existe una población de Leuenbergeria quisqueyana en su hábitat natural, en la comunidad de Bayahíbe (provincia La Altagracia). Sostiene que los daños antrópicos (provocados por el ser humano), el crecimiento urbano y el desplazamiento de su hábitat mermaron el resto de las poblaciones.
Para mitigar los impactos negativos sobre la especie, el Jardín Botánico implementa diversos proyectos de conservación que procuran, sigue Séptimo, “concientizar y educar a las personas con relación a la importancia de esta flor”. A partir de este programa se han realizado muchas jornadas de siembra en escuelas, empresas e instituciones públicas y privadas.
Justo este trabajo con la rosa de Bayahíbe y sus resultados representan la esencia del Jardín Botánico, expresa Pedro Suárez.
"Esa es la función de nosotros como institución y la función de todo el personal que labora allá: trabajar a favor de nuestra flora. Creo que debe de haber una mata de rosa de Bayahíbe en todas las escuelas. Se han hecho muchísimas introducciones en muchísimas escuelas para que nuestros estudiantes conozcan la flor nacional. Es importante que, así como aparecen individuos de caoba por dondequiera, también aparecerán rosas de Bayahíbe".
Disponibilidad en el Vivero del JBN
Carmen Marlen Peguero, encargada del Vivero del JBN, informa que hay disponibilidad de plántulas y arbolitos para siembra.
“Como Jardín Botánico trabajamos sobre todo con las especies que están en peligro de extinción y una de nuestras prioridades es la rosa de Bayahíbe; por eso siempre tenemos disponibles en el vivero”. Los chicos del vivero del JBN se encargaron de adecuar el terreno donde fueron plantados los arbolitos.